Río Paraná · onda de crecida · tramo Corrientes – Rosario
La lluvia sobre Brasil y el nordeste argentino ya está en el río. Hoy pasa por Corrientes. Rosario casi no se movió. Esto es la aritmética de la distancia entre esos dos hechos.
Las cifras son de este análisis y no constituyen un pronóstico oficial. El INA publica solo hasta el 27 de octubre; todo lo posterior es extrapolación y lleva la banda más ancha.
Coincidieron dos cosas. Las lluvias abundantes sobre el alto Paraná no regulado, aguas arriba de Itaipú, llevaron la afluencia en Guaíra a 22.000 m³/s, y la represa vierte para controlar el nivel del embalse, con una erogación de 20.100 m³/s. Por separado, el Iguazú definió su pico el 14 de octubre con 16.200 m³/s en Andresito. Ambos tránsitos se juntaron en Yacyretá, cuya erogación de 38.700 m³/s está muy por encima de lo normal para octubre y sigue en ascenso.
Ese volumen combinado es lo que hoy baja por el Paraná. Corrientes asciende de 0,4 a 0,5 m por día. Itatí, Barranqueras, Ituzaingó, Libertad, Eldorado y Santa Ana ya superaron los niveles de alerta o de evacuación. Aguas abajo de Goya el río casi no se movió. Eso es tiempo de traslado, no ausencia de agua.
Rosario parte desde abajo, en 3,35 m contra una alerta de 5,00 m. Ese nivel de partida pesa tanto como el tamaño de la onda: una misma cresta aguas arriba produce una cresta mucho menor en Rosario cuando el tramo inferior arranca de una base baja, y esa es la razón principal por la que el resultado queda por debajo de la línea de alerta y no por encima.
Lámina 1
Alturas diarias desde el 1 de septiembre, con el pronóstico numérico del INA para el 20 y el 27 de octubre en su valor central y su rango publicado. Las tres secciones están en metros sobre su propio cero hidrométrico, de modo que las curvas comparten un eje pero sus umbrales de alerta son distintos.
Lámina 2
Observado hasta el 16 de octubre, luego la traza publicada por el INA hasta el 27 de octubre y después este análisis hasta el 10 de diciembre. La banda es el rango del propio INA donde existe y, más allá, la dispersión histórica de los eventos análogos, con un piso dado por el residuo de la regresión. Se marcan las fechas en que la curva central atraviesa cada umbral.
| Nivel | Significado | Más temprano | Central | Más tarde |
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Lámina 3
Cada punto es un pico en Corrientes por encima de 6,00 m y la cresta que lo siguió en Rosario, sobre 126 años de registros diarios y 76 ondas en total. La recta es la relación ajustada, evaluada con la base actual de Rosario de 3,35 m. El marcador naranja indica dónde cae esta onda sobre ella. Al pasar el cursor por un punto se ven sus fechas y su desfase.
El registro hidrométrico de Corrientes empieza en 1901 y el de Rosario en 1900, y ambas secciones tienen lectura en el 99% de los 46.309 días transcurridos. Ese registro contiene 76 ondas lo bastante grandes como para llevar a Corrientes por encima de 6,00 m. Que todas se comporten igual o no decide cuánto se puede confiar en la proyección de más arriba, así que conviene comprobarlo en lugar de suponerlo.
No todas se comportan igual, y lo que varía es justamente lo que uno esperaría que fuera fijo.
Lámina 4
Ascenso de Rosario por encima de su propio nivel de partida, con cada onda alineada en el día del pico en Corrientes. En naranja, los cuatro picos más altos del registro en Corrientes. En azul, tres ondas que arrancaron desde una base en Rosario a menos de 0,15 m de los 3,35 m actuales. Medir el ascenso en lugar del nivel, y alinear todo en el pico de aguas arriba, es lo que vuelve comparables ondas de décadas distintas.
Lámina 5
Las 76 ondas del registro, con la altura del pico en Corrientes contra los días que después tardó Rosario en definir su cresta. Los siete eventos de la lámina 4 aparecen destacados en color. La pendiente negativa es lo importante: una onda más grande atraviesa el tramo más rápido, porque baja por un cauce que el agua precedente ya llenó.
Si se divide el ascenso de Rosario por el ascenso de Corrientes que lo provocó, el resultado ronda 0,36 casi siempre: 0,37 en las cuatro ondas récord y 0,36 en las tres que arrancaron bajas. Ordenadas por nivel de partida, las bandas dan 0,36, 0,35 y 0,41. Ordenadas por tamaño del pico, van de 0,29 a 0,46 sin tendencia. Es el único número de todo el análisis que se comporta como una constante física, y es lo que vuelve útil una onda de 1923 para 2026.
Contando los días en que Rosario permanece a menos de 0,25 m de su cresta se obtienen 18 días para las ondas récord y 20 para las de base equivalente. La cresta es una meseta de dos a tres semanas en todos los casos. El tramo empinado del ascenso también es parejo: entre +0,27 y +0,67 m en el quinquenio de días más rápido.
Las cuatro ondas récord definieron cresta en Rosario a una mediana de 16 días del pico en Corrientes. Las tres que arrancaron desde la base baja de hoy tardaron 26. Sobre las 76, la correlación entre altura del pico y desfase es −0,34, y las ocho ondas por encima de 7,5 m promediaron 20 días contra 28 de todo lo que quedó por debajo de 7,0 m. Citar un único tiempo de traslado para este tramo es un error: en el registro va de 3 a 45 días.
1983 tiene el récord en Corrientes, 9,02 m el 18 de julio, y la onda de marzo que se cataloga acá llegó a 8,39 m. Levantó a Rosario apenas 0,36 m, hasta 6,17 m, porque Rosario ya estaba en 5,81 m. Febrero de 1990 tuvo un pico medio metro más bajo y levantó a Rosario 1,66 m, porque arrancó en 3,47 m. La misma onda de aguas arriba escribe un número distinto en Rosario según cuán lleno esté ya el tramo inferior, y por eso la respuesta de este año cae cerca de 4,8 m y no cerca de 6.
Una corrección que vale la pena hacer: 1902 no fue un año de crecida en este río. Su lectura más alta en Corrientes fue de 5,10 m, por debajo del umbral usado acá. El gran evento de principios de siglo es 1905, con 8,57 m, y es el tercero más grande en 126 años.
Es natural imaginar la crecida como un abultamiento de agua que baja por un caño de ancho más o menos constante y llega a Rosario con la forma que tenía en Corrientes, nada más que después. El cauce es efectivamente bastante uniforme, así que la imagen es razonable. El registro dice que está equivocada, y la manera en que lo está es el dato más útil que tenemos sobre este río.
Corrientes está unos 792 kilómetros de río por encima de Rosario. El tiempo de tránsito ajustado es de 24 días, o sea 33 km por día, 0,38 m/s. El agua en este tramo se mueve a cerca de 1 m/s, y una onda cinemática viaja a alrededor de 1,5 veces la velocidad del agua, así que la pura traslación entregaría la onda en seis días. Tarda cuatro veces más. La forma tampoco sobrevive al viaje: la cresta llega 4,2 veces más ancha de lo que salió, y el ascenso más rápido en cinco días cae de 0,82 m en Corrientes a 0,18 m en Rosario.
Algo se está quedando con el agua y la devuelve despacio. Entre Corrientes y Santa Fe el Paraná corre en una planicie de decenas de kilómetros de ancho contra un cauce principal de uno o dos. El agua sale del cauce hacia los costados, se queda en el valle aluvial y vuelve a drenar a lo largo de semanas. Eso es almacenamiento, no traslación, y es la razón de que la respuesta en Rosario dependa tan poco del pico de arriba y tanto de qué tan lleno está ya el río de abajo.
Lámina 6
Si se ajusta un único embalse lineal a todo el registro diario, el tramo entrega tres números: tres días de tiempo muerto, una constante de almacenamiento de 21,2 días y una ganancia estacionaria de 0,92. Este es el núcleo resultante, la fracción de cualquier cambio en Corrientes que llega a Rosario cada día siguiente. Explica el 90 % de la altura diaria de Rosario con Corrientes sola, con un residuo de 0,42 m.
Lámina 7
El mismo hidrograma de Corrientes, pasado por dos ideas distintas de lo que hace el tramo, contra lo que el río está haciendo realmente. Las tres líneas son metros de ascenso sobre la altura de Rosario del 1 de septiembre, así que comparten un solo eje. Corrientes está observado hasta el 16 de octubre, sigue el pronóstico publicado del INA hasta el 27 y después baja con la constante que implican sus propios números.
Tratado como onda viajera, el ascenso de +4,79 m en Corrientes llegaría a Rosario casi intacto y lo pondría en 7,51 m el 26 de octubre. Eso es un metro y cuarto por encima del récord de 1992, de 6,27 m, y sencillamente no va a pasar. El filtro de almacenamiento pone esa misma entrada en 4,94 m el 6 de noviembre. La regresión pico a pico de esta página, que no sabe nada de embalses ni de núcleos, dice 4,76 m el 15 de noviembre. Dos métodos construidos sobre razonamientos por completo distintos caen a 0,18 m uno del otro, y el intuitivo se equivoca por dos metros y tres cuartos.
El filtro explica además de dónde sale la cifra de atenuación. Un tramo con una constante de almacenamiento de 21,2 días no alcanza a llenarse antes de que un pulso corto haya pasado: una cresta de 11 días, que es la mediana de Corrientes, sale con 0,92 × (1 − e−11/21,2) = 0,37 de su altura. La atenuación medida sobre 76 ondas es 0,36. La constante que parecía una regularidad empírica es una consecuencia del almacenamiento, y eso explica también por qué se mantiene firme mientras el tiempo de tránsito no: cambiar el tamaño de una onda casi no mueve la constante de almacenamiento, pero sí cambia con qué velocidad la onda puede empujar por un cauce que ya viene lleno.
Ajustar una serie de Fourier al hidrograma mismo es la herramienta equivocada, y el registro lo dice sin vueltas. Las armónicas anuales explican el 14,5 % de la varianza diaria de Rosario, y pasar de una armónica a seis lleva eso al 15,3 %. Si se saca el ciclo estacional, el periodograma de lo que queda no tiene potencia digna de ese nombre en ninguna escala de evento: 0,0003 de la varianza en 90 días, 0,0000 en 60, 30, 14 y 7. No hay periodicidad que expandir. Una crecida es un pulso transitorio único, una serie de senos truncada de un pulso oscila en los flancos y se va a negativo en el valle, y una base periódica extrapola periódicamente, que es el peor prior posible para un pronóstico.
Donde el dominio de la frecuencia se gana el sueldo es describiendo el tramo en vez del evento. La armónica anual tiene su máximo el 11 de marzo en Corrientes y el 17 de abril en Rosario, y su amplitud cae de 0,791 m a 0,713 m. Eso son 37 días de desfase y una ganancia de 0,90 a un ciclo por año, medidos sin tocar una sola crecida. En frecuencias de evento la ganancia es 0,36. El tramo es un filtro pasabajos: deja pasar casi entero el régimen lento y aplasta todo lo rápido. La lámina 6 es esa misma afirmación escrita en el dominio del tiempo.
Dos cosas que esto no cambia. El filtro describe mejor el hidrograma completo pero predice peor la cresta, con un error medio de 0,32 m y un sesgo bajo de 0,25 m contra 0,19 m de la regresión pico a pico, porque tiene una sola entrada, ningún afluente local y ningún término para el estado de partida. Y trabajar en un espacio transformado no ayuda: reajustar en log de la altura da R² 0,884 y en un h1,6 tipo caudal da 0,897, contra 0,900 de la altura cruda. En un rango de dos a siete metros este tramo es lo bastante lineal en altura como para que las transformaciones cuesten más de lo que devuelven.
Para cada pico en Corrientes por encima de 6,00 m desde 1901 se busca la cresta correspondiente en Rosario dentro de una ventana de −5 a +50 días. Eso da 76 ondas. Esa cresta se regresa sobre el pico en Corrientes y sobre la altura que tenía Rosario cinco días antes. El término de base no es opcional: sin él, el ajuste sobrestima a Rosario en unos 0,4 m con el nivel de partida bajo que hay hoy.
Con C_pico de 7,31 m y R_base de 3,35 m resulta 4,76 ± 0,33 m, a 26 días del 20 de octubre, es decir el 15 de noviembre. La regresión sola diría ± 0,25 m; la cifra más ancha suma el error de pronóstico del pico en Corrientes y la discrepancia entre los tres métodos. La sección de más abajo desarrolla el presupuesto término por término.
Sobre 13.389 pares de días las dos secciones se siguen de manera casi determinista, con Rosario tres días por detrás. Esto convierte el pronóstico del INA para Santa Fe en una traza independiente para Rosario y fija qué altura debe alcanzar Santa Fe para que Rosario llegue a su alerta.
El valor central del INA para Santa Fe es 5,16 m el 27 de octubre y todavía en ascenso, lo que lleva a Rosario a unos 4,82 m el 30 de octubre y siguiendo hacia arriba.
Siete ondas desde 1901 arrancaron desde una base en Rosario por debajo de 3,75 m con un pico en Corrientes por encima de 6,60 m, que es la situación de esta onda. Su trayectoria mediana en Rosario aporta la curva más allá del horizonte del INA, y definieron cresta a una mediana de 27 días del pico en Corrientes. Su ascenso mediano fue de 0,96 m.
Un tercer control, independiente de los dos anteriores: el ascenso de Rosario viene siendo cerca de 0,36 del ascenso de Corrientes desde hace 126 años, y un ascenso de 3,36 m en Corrientes implica 1,21 m acá, o sea 4,56 m. El ajuste da 4,76 y los análogos más cercanos dan 4,33. La página toma 4,76 m y lleva esa dispersión como banda. Una versión anterior de esta página se ajustó solo sobre 1990-2026 y publicó 5,16 m; esa muestra contenía sobre todo ondas que arrancaron desde una base mucho más alta, y eso la infló.
Cada cifra de esta página es un valor central más o menos una dispersión, y esa dispersión está calculada, no supuesta. La componen cinco términos. Son independientes entre sí, así que se combinan como la raíz de la suma de cuadrados y no por suma directa, y por eso el total da 0,33 m y no los 0,62 m que saldrían de apilarlos uno detrás de otro.
Una versión anterior de esta página indicaba ± 0,24 m. Ese era solo el primer término, la dispersión de las ondas pasadas alrededor de la recta ajustada. Dejaba afuera dos fuentes de error reales que la regresión no puede ver: el pico en Corrientes es a su vez un pronóstico con su propio rango publicado, y los tres estimadores independientes difieren en cerca de un quinto de metro.
| Fuente | Qué cubre | σ |
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| Confianza | Lectura | Inferior | Central | Superior |
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| Nivel | Qué significa | Probabilidad |
|---|
Dos controles sobre la cifra. Reajustar el modelo 76 veces, dejando cada vez una onda afuera y prediciéndola después, da errores con un desvío estándar de 0,25 m, sin sesgo, y un 90 % central que va de −0,28 a +0,47 m. Eso es más angosto que los 0,33 m que figuran acá, y corresponde que lo sea: el backtest le entrega al modelo un pico en Corrientes ya observado, no pronosticado, y no puede cobrar la discrepancia entre métodos. En las dieciséis ondas del tamaño de esta, el error del backtest tiene un desvío de 0,23 m y un sesgo de −0,01 m, de modo que el ajuste no se equivoca de manera sistemática en las ondas grandes.
La fecha lleva su propia dispersión. El tiempo de tránsito ajustado contra el tamaño del pico da 25 días desde el pico en Corrientes, con un desvío residual de 8 días, así que la fecha de cresta es el 15 de noviembre ± 8 días, y las dieciséis ondas comparables fueron de 3 a 37 días. Esta es la parte más débil del pronóstico, y la lámina 5 muestra por qué: la altura se atenúa como una constante física, el tiempo no.
Una cifra que no está en el presupuesto: una segunda onda. Todo lo de acá supone la única onda que hoy está en tránsito y nada de lluvia nueva aguas arriba de Itaipú. Eso es una condición, no un término de error, y ningún desvío estándar lo cubre.
| Puerto | Altura | Δ 24 h | Alerta | Evacuación | Estado |
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Lluvias nuevas sobre el alto Paraná no regulado. La estimación actual supone la única onda hoy en tránsito y ninguna segunda detrás. La perspectiva del INA a siete días da solo precipitaciones leves sobre la cuenca alta, con núcleos moderados sobre el Paranaíba, que es sector regulado. Un evento abundante aguas arriba de Itaipú en la próxima quincena empuja hacia arriba tanto la cresta como su fecha.
El tiempo de traslado se alarga con el volumen. El INA lo advierte de manera explícita para esta onda. Toda fecha de esta página tiene más probabilidad de correrse hacia adelante que hacia atrás, y por eso el borde inferior de la banda nunca llega a 5,00 m y el superior apenas lo alcanza, el 9 de noviembre.
La fecha del 28 de octubre que circula en los medios no resiste la aritmética. Varios medios citan que la alerta se superaría alrededor del 28 de octubre. El propio pronóstico numérico del INA ubica a Rosario en 4,39 m el 27 de octubre, y ninguna tasa de ascenso plausible cubre 0,6 m en un día en esa sección. Principios o mediados de noviembre es la lectura defendible.
El INA actualiza los martes y los viernes. La referencia usada aquí es la corrida del martes 13 de octubre, a 7 y 14 días. La corrida del viernes, a 4 y 11 días, no estaba publicada al momento de elaborar esta página. Rehacer los cálculos contra una corrida más nueva moverá estas fechas.
Prefectura Naval, altura de los ríos FICH-UNL, cuenca del Paraná INA, reporte diario del 15 de octubre INA, pronósticos numéricos INA a5, series observadas
Las series observadas son las series 19 (Corrientes), 30 (Santa Fe) y
34 (Rosario) de la API a5 del INA, variable 2, con registros diarios desde 1901 en Corrientes y 1900 en Rosario. Los pronósticos
numéricos son los archivos *_prono.csv, que traen un valor inferior, uno central y
uno superior para cada horizonte. Todas las cifras de esta página se reproducen únicamente a
partir de esos dos puntos de acceso.